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Primer Encuentro Edupunk en Argentina

El gaucho Marshall Mandinga

(elaborado en conjunto con Gino Cingolani)

El edupunk se piensa a sí mismo y decide qué quiere ser.
Los últimos dos días del mes de Julio de 2010 celebramos en Rosario la segunda versión (la primera fue virtual) del primer encuentro Edupunk de Argentina. Nuestro edupunk local trató, entre otras cosas, de pensarse a sí mismo. Con las experiencias fresquísimas al cierre de las cursadas, se cruzaron proyectos de Digicom (Siyp, UNR) y Redisenar2010/Proyecto Facebook (Datos, UBA). Las primeras cátedras edupunk de argentina. Por ahora.
No fue cuestión de frenar y hacer un balance, en ese auditorio de la librería Ross repleto de protagonistas. Será que somos de los que necesitan bailar para pensar, así que bailamos.
Workshops, comisiones, mesas, exposiciones, dinámicas, algunos de los nombres de nuestras formas de inte

rcambiar vivencias.
En la UNR se trata de un seminario del último año de la carrera de Ciencias de la Comunicación, anual, con un número más reducido de alumnos. En Buenos Aires es un taller cuatrimestral de la misma carrera-monstruo, con teóricos a los que asisten 250 personas, y prácticos divididos en comisiones.

¿Porqué ambas son edupunk? Porque quieren. ¿Qué las une? Que ambas generan una ruptura en sus respectivos espacios dentro de la estructura universitaria, que desafían las limitaciones de una arquitectura rígida, dándole flexibilidad a todos los roles. L

Me gusta el cañón twittero

laman a poner el cuerpo a la experiencia del aprendizaje (y no ser sujetos pasivos de la mera enseñanza). Porque ambas quieren, como dice el querido Marshall Mandinga, salir del fortín-panóptico y aprender con los nativos.

Digicom, herederos siglo XXI de la tradición del happening, y Redisenar2010, funcionando como un

media lab mastodóntico, debatieron colectivamente metodologías, roles, teorías y prácticas, con una agenda cargadísima, intensa y dinámica.

El manifiesto del edupunk criollo.

De todo esto nada se pierde. Decidimos, desde antes de llegar (y lo empezamos a discutir en nuestra wiki), elaborar un manifiesto edupunk. Surgió de las discusiones, los posteos en el foro, los tweets, las conclusiones de los workshops escritas en cartulinas, los post it en las paredes. Fue maratónicamente redactado, inmediatamente VJeado y subido a la web.
Es una declaración producto del debate directo par a par. Evitando el modelo del broadcasting, de oradores sucesivos y fragmentados que no llevan a nada conjunto, optamos por sacar conclusiones colectivamente. Nos despojamos de tantas etiquetas que ya estaban por enchufarnos la de posmodernos. Pero cuidado, porque tenemos un télos y tenemos manifiesto.
Y nuestro manifiesto, que trata de “usted” y está re

dactado en imperativo, juega con las reglas y recetas de las instituciones. Jugamos a decirles qué hacer, porque sabemos que con este modelo nunca va a alcanzar.La única regla es la re-invención.

La educación tuvo su fiesta
Festejamos el experimento y fuimos felices. Porque si algo implican estos métodos pedagógicos, que involucran intereses propios, creatividad y cooperación, es poner el cuerpo y los sentimientos, embarrarse y experimentar. El compromiso con la energía desplegada cruza subjetividades, no hay manera de involucrarse con proyectos de estas magnitudes si no es también sentimentalmente. Somos sujetos que sienten y aprenden juntos.
Estalla por los aires la dicotomía real/virtual. Nuestra existencia enredada y virtual ancla lazos humanos bien reales, emergen las e-mociones. Contagiándose la energía del otro, aún después de dos jornadas intensas sin descanso, nos sobra entusiasmo para correr como zombies por la explanada del monumento a la bandera.
Como en los mejores talleres edupunk de Heloísa Primavera y su coaching ontológico, logramos redescubrirnos a nosotros mismos, nos vimos en los otros, nuestros pares digicom y aprendimos a partir del reconocimiento.

El edupunk se mira y se toca. La pata audiovisual.

Una constante del encuentro fue la presentación de producciones audiovisuales breves bajo el paradigma del rip, mix & burn. Resignificaciones, remixes y búsqueda estéticas (algunas más prolijas, otras editadas con los dientes). Vimos apropiaciones teóricas-audiovisuales de autores reconocidos, interpretaciones performativas cual parakultural de la Teoría de la Información subido a Vimeo. Formas de acercarse a los textos y hacerlos vivir.
También se presentaron audiovisuales que eran el alma de proyectos participativos: desde ensambles colectivos de canciones a base de videos enviados por desconocidos a stop motion para concientizar sobre el uso de las pilas.
El edupunk es de los prosumidores, de las audiencias participativas, es el (re)do it yourself y con los otros. No se trata de producciones cinematográficas, sino que el audiovisual es parte de un lenguaje con el que nos movemos y somos en la convergencia cultural. Menos HD y 3d, más celumetrajes y videos calidad YouTube. La estética low-fi es parte del do it yourself con lo que tengas a mano, pero es también una elección académica, económica y por sobre todo irreverente.

¿Hay audiencia para las cátedras?¿Para el encuentro? ¿A-quién-le-im-por-ta lo que yo haga?

Debatimos en el foro si había audiencias, interlocutores, audiciencias para lo que pasaba “dentro” de las cátedras. Pero el encuentro contestó nuestra pregunta en la acción. El hashtag #edupunkarg se convirtió en Trending topic de argentina y recibió visitas de varias partes del globo (España, Mexico, EEUU, Uruguay y algunos otros). También fueron cientos las personas que siguieron las dos jornadas vía streaming.

Si esto nos alegra no es bajo el paradigma exitista y la lógica del rating televisivo, sino porque ofrece la potencialidad de multiplicar las experiencias. Creemos haber lanzado un hashtag-semilla que tiene que empezar a dar sus frutos. Lo que ocurrió en un auditorio de una librería en Rosario con un pequeño modem 3G que alcanza una velocidad promedio de 2mb/s puede llegar a modificar las concepciones de muchas más personas de las que efectivamente había allí. Se dijo “Estamos haciendo Historia en la educación”, y eso se convirtió en el pathos dominante de todo el encuentro.

Adiós a las pedagogías de la enunciación. Hacemos y somos inteligencia colectiva.
Asistimos al funeral que nosotros mismos le organizamos a las pedagogías de la enunciación, porque hacer colaborativamente es nuestra manera de aprender. Decimos que hay que romper las paredes, que edupunk no es lo que pasa en el aula sino que es el mundo dentro de ella. Sólo el desconocimiento o mirar con distracción puede confundir esta no institucionalidad con el neoliberalismo.  Si hay una anti-institucionalidad que dialoga con estas prácticas no viene por el lado de las recetas del mercado y el Consenso de Washington, sino de la anarquía (no por nada somos edu-punk).
La anarquía  no como doctrina sino como inspiración. Frente a una estructura universitaria (y educativa en general) que trata de atomizarnos institucionalmente, encasillarnos  e inmovilizarnos en roles, cátedras, disciplinas, facultades y fragmentos de textos, que nos hace competir; arremetemos con trabajo en grupo, colaborativo, participativo, cooperativo y solidario.
Las Jornadas de Rosario terminaron, pero no. El eco se hizo sentir en nuestros blogs(Aqui, aqui, aqui y aqui), nuestros perfiles de Facebook y nuestros usuarios de Twitter.
Diciembre está cada vez más cerca y estos Edupunk ya nos estamos preparando para volver a debatir (ésta vez en Buenos Aires) los meses de trabajo que siguen. Y claro, para rediseñarnos nuevamente.

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